lunes, 16 de enero de 2012

Historias que ya nadie podrá contar

Objetos sin historia: material expoliado de la Guerra Civil a la venta en Internet

El interés por conocer y experimentar la historia a través de sus restos materiales no es algo que se dé sólo entre los profesionales de la arqueología. Esa es la idea, al menos, que alienta este blog: son muchas las personas a las que les apasiona descubrir las historias que encierran los objetos del pasado. El problema es que ese interés, a veces, conduce a la destrucción del mismo pasado que ansiamos conocer. Es bien sabido que los arqueólogos destruimos el registro arqueológico al mismo tiempo que lo descubrimos y no hay necesidad de ocultarlo. Donde estuvo el basurero del 549 Batallón de la 138 Brigada Mixta en Alto del Molino (Abánades), hoy sólo queda un hoyo (tapado). En eso, y en nuestra pasión por el pasado, no nos diferenciamos de los expoliadores y los aficionados al detectorismo.

Pero ahí se acaban las similitudes. Nosotros excavamos el basurero de Alto del Molino con sumo cuidado. Fotografiamos los distintos estratos, levantamos planos y registramos tridimensionalmente cada uno de los objetos que fueron saliendo de la tierra. 

Pepe Peinado prepara meticulosamente la primera capa del basurero de Alto del Molino para fotografiar.

El basurero al final de la excavación con todas las latas in situ.

 Planimetría de los objetos relacionados con la alimentación aparecidos en el basurero.

Posteriormente limpiamos, inventariamos y etiquetamos esos objetos. En breve finalizaremos el informe completo sobre el yacimiento, que será accesible en este mismo blog. Finalmente publicaremos artículos científicos y de divulgación. Contaremos en ellos (como hemos hecho aquí) la historia del 549 Batallón en el frío invierno de 1938. Y la contaremos a través de las latas, las botellas de coñac y los botones de camisa que quedaron abandonados en Abánades. Se perderá el contexto, pero ganaremos historias. No se perderán los objetos, que serán accesibles para todos en un museo, ni la memoria de los combatientes. El producto de nuestro trabajo no nos pertenece a los arqueólogos: es público y queda a disposición del público.

Si alguien hubiera descubierto el basurero de Alto del Molino con un detector, hoy sólo lo sabría quien lo hubiera expoliado. Se habrían perdido para todos los demás los hallazgos, el contexto y la memoria. Las balas y las monedas acabarían criando polvo en alguna estantería, hasta que alguien, desconocedor de su origen (o quiza el mismo descubridor aburrido de ellas), las acabase tirando a la basura.

Naturalmente no toda labor de expolio es igual de grave: recoger unos casquillos en un camino forestal o un trozo de metralla en un campo arado no supone mayor problema. Son contextos ya alterados. Excavar un refugio intacto o una fosa y vaciarlos de su contenido sí supone, en cambio, una pérdida de información importante. Es peor todavía cuando se hace no por afición, sino por afán de lucro: proliferan las ventas en Internet de lotes de artefactos recuperados "en las trincheras" (¿qué trincheras?). Destruir la memoria de un lugar por unos euros no es justificable. Especialmente si consideramos la memoria de la que estamos hablando: recuerdos de experiencias traumáticas por las que han pasado personas cercanas a nosotros -nuestros padres o nuestros abuelos. Ya no es una cuestión de respeto al patrimonio, sino de respeto a las personas que han sufrido la guerra.

En campos de batalla como los del Ebro, donde los desechos militares se mezclan con huesos humanos, hay algo de macabro en la práctica del expolio. En cierta manera, es como matar a los combatientes dos veces: la primera vez se les quitó la vida y ahora se aniquila su recuerdo, un recuerdo materializado en los artefactos con los que lucharon y vivieron durante una época clave en la historia de España.

Queremos que quede claro, de todas maneras, que no se trata de apartar a la gente de la historia (su historia). Nosotros, como arqueólogos, estaremos siempre dispuestos a colaborar con colectivos y personas de todos los ámbitos y no dejaremos de animar a todos aquellos que se dedican a localizar, inventariar y divulgar los vestigios de la guerra. Hemos aprendido mucho de estas colaboraciones. Pero la excavación sin garantías de sitios intactos de la Guerra Civil sólo beneficia (si se puede decir así) a unos pocos y nos perjudica a todos. 
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Agradecemos a Leopoldo Medina el comentario que ha dado pie a esta entrada.

8 comentarios:

GERIÓN dijo...

Unas reflexiones y un toque de atención muy cierto y necesario.

Muchas gracias por vuestro trabajo, sensibilidad y profesionalidad.

Gracias y un saludo.

SP7 dijo...

Hola buenos días, soy estudiante de historia en la UCM. Llevo un par de años investigando sobre la Guerra Civil en Navalperal de Pinares (Ávila). Hace poco he hecho un blog: guerracivilnavaperal.blogspot.com, visitadlo si quereis y me contais que os parece porfa. Todo lo que pongo procede de archivos y de andar por la zona ya que tengo cosa allí.
Opino lo mismo que vosotros con el tema de los expropiadores. Sin ir más lejos en esta zona subiendo varias veces me he encontrado agujeros que el personaje que los ha hecho no se digna ni a tapar, y no solo eso, sino que la última vez que fui había sacado unas 30 latas y las había dejado tiradas al lado del agujero porque no le debieron de gustar demasiado, estas cosas no favorecen para nada el poder estudiar la zona, y realmente cuando estas estudiando una zona en concreto te duele ver estas cosas. Luego en el pueblo existen un gran número de personas que presumen de tener cosas "encontradas en el monte", una actitud un tanto deplorable. Una cosa es encontrarte unas balas y otra el hacer una zanja de medio metro. Gracias.

Sony dijo...

Felicidades por vuestro trabajo.
Os invito a visitar la página de Breve Historia, con varios títulos dedicados a la historia de España, entre ellos la Guerra Civil.
Por cierto SP7, no he podido entrar a visitar tu blog.
Un saludo,
https://www.facebook.com/brevehistoria

Leopoldo Medina dijo...

Para aquel que quiera dedicar un rato a su lectura resultará muy ilustrativo este artículo en http://usuarios.multimania.es/iberos/expolio_detectores.pdf
Si bien, y como ha quedado expuesto en este blog, hay detectoristas que nada tienen que ver con este mundo del expolio, la gran cantidad de “agujeros” que puede observar cualquiera que visite los campos de batalla son una clara indicación de la falta de consideración que una gran parte de los aficionados a estos temas tienen por las cuestiones de Patrimonio Histórico.
No nos engañemos; esta actividad de los llamados "chatarreros" es igual de ilegal que el expolio de una cabaña calcolítica o de un poblado celtíbero, aunque la percepción generalizada sea la de una afición "que no hace daño a nadie".
Tal como está la cosa, con tan solo echar un ojo a alguno de los foros sobre la GCE, cualquier administración podría iniciar un buen número de procedimientos legales al amparo de la LPH. Otra asunto es que haya voluntad y recursos para ello.
Gracias por el post!
L.

Leopoldo Medina dijo...

Perdón!
Creo que el link no ha quedado muy bien. Lo pongo en dos líneas
http://usuarios.multimania.es/
iberos/expolio_detectores.pdf

SP7 dijo...

Hola pues no sé porqué no has podido entrar de todas formas te dejo otra vez la dirección http://guerracivilnavalperal.blogspot.com/
Si no puedes entrar tengo la dirección y el enlace en mi facebook, buscame como Sergio Pérez Paredes, y mira el apartado de Guerra Civil en Navalperal.

GERIÓN dijo...

Gracias Leopoldo por el artículo de Rodríguez Temiño. Tiene buena pinta y lo leeré con interés y calma.

Llevo muchos años estudiando la guerra civil en el noroeste de Madrid, recorriendo los viejos campos de batalla y las olvidadas líneas de frente. El lugar en el que vivo desde que era pequeño, fue zona de combates y primera línea de fuego en la guerra de posiciones que se desarrolló tras las grandes operaciones militares. Por este motivo, abundan los vestigios de aquél pasado bélico: fortines, atrincheramientos, refugios, pistas militares, observatorios… Por supuesto, también es frecuente toparte con restos de cartuchería, metralla, fragmentos de proyectiles artilleros y otras cosas por el estilo. Son objetos con los que uno se encuentra al pasear por ciertos lugares. Aparecen aquí y allá por efecto de las lluvias, de los trabajos agrícolas, las obras, etc.

Entiendo que recoger estos objetos, limpiarlos y catalogarlos, no es perjudicial para el patrimonio histórico y arqueológico, porque sin alterar ningún lugar, se recuperan cosas que, de otra manera, posiblemente se perderían para siempre. Muy diferente es el uso de detectores de metales, un uso que se ha disparado en los últimos años y, aunque es verdad que no todos los que los usan pueden ser considerados expoliadores, lo cierto es que, entre unos y otros, consciente o inconscientemente, terminan causando un grave daño. Cada fin de semana, son cientos de personas las que salen con su detector en diferentes lugares de España, y esto, por fuerza tiene que tener consecuencias negativas.

Da igual que los detectores se utilicen para acrecentar las colecciones particulares, o para mercadear con los objetos que se localizan. Su uso es una agresión injustificable al patrimonio histórico y arqueológico y se debe de tomar conciencia de ello. He visto trincheras en relativo buen estado de conservación, destruidas para extraer un trozo de plato doblado o un piquete oxidado, que además, luego eran abandonados porque no resultaban de interés para incorporarlos a una colección o para intentar venderlos.

Por otra parte, las administraciones no hacen prácticamente nada al respecto, por una parte, por falta de medios, pero muchas veces también, por falta de voluntad, y, lo que es peor, en no pocas ocasiones, son las propias administraciones las que contribuyen, directa o indirectamente, a la destrucción del patrimonio arqueológico de la guerra civil. Si os diera aquí la lista de fortines, trincheras, y otros vestigios que he visto destruir en los últimos años para construir infraestructuras, urbanizaciones o cosas por el estilo, no os lo creeríais. Todo con total impunidad y sin ningún tipo de remordimiento. Un proceso de destrucción masiva que continúa año tras año.

El patrimonio de la guerra civil, en la práctica, carece de protección y sufre demasiadas agresiones desde diferentes frentes. Por ello, es importante denunciar públicamente estas agresiones y fomentar el debate y la reflexión sobre esta cuestión, para que, poco a poco, vayamos tomando conciencia del problema e intentemos, entre todos y todas, buscar soluciones.

Experiencias y proyectos como los que se presentan en este blog son un buen ejemplo de cómo deberían de hacerse las cosas. Espero que cada vez vayan a más.

Gracias por permitirme expresar mis opiniones(siento haberme extendido tanto), suerte y un saludo.

Canaro dijo...

Felices fiestas , no pertenezco a ninguno de los grupos aquí mencionados , seguro en breve me uniré al grupo llamado de los detectores de metales .

Pero aunque tengo familia muy relacionada en el mundo de la arqueología ultimamente no simpatizo con vuestra generalización de ese grupo de detectoristas , por favor ahi gente para todo , seguramente en todos los sectores habra expoliadores y me refiero a los arqueólogos , entiendo el desagrado y aunque en el post intentáis sin mucho interes separar los expoliadores de los detectores pero veo que también lo dejais a la deriva para que el que lo lea no vea mucho la diferencia

A mi toda mi vida me ha encantado el uso de un detector , y eso que no he tenido ninguno pero si conozco gente que solo lo usa en playas para aumentar un mínimo sus ingresos que se enerva cuando los llaman expoliadores por sacar unos euros en la playa se de varios que no pasan de ahi.

También veo cierto síndrome de dios al casi generalizar a este grupo y hablar muy libremente , quizás se debería ser mas modesto y noble .

Bueno un saludo , perdón por el desahogo pero estoy algo harto de tanta generalización y juicios gratuitos a ese sector que en muchos casos lo hacen con aires de prepotencia , aclaro que no tengo detector pero si me gustaría tenerlo para darme una vueltecita por la playa a sacar chapas y basura que es lo que mas se obtiene